El Tema - ¿Cómo Descubrirlo? - 1ra Parte


No deseo dejar tan seco el tema de "El Tema". Por esto, quiero tomar los ejemplos de la entrega previa, y desarrollar el proceso por el cual se llega al tema de la porción en cuestión. Así que aquí vamos.

Mateo 15:21-28. 21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. (VRV60).

Veamos pues,
  1. Leo toda la porción hasta tener una compresión de lo que está hablando, a quines es dirigido, y para qué ayudaría conocer esta porción. Puedo decir que es la historia de una mujer que sufría por la enfermedad de su hija, y que en su deseperación fue a buscar ayuda en Jesús, por ser un problema que nadie en aquel entonces pudiera solucionar, y Jesús ya había dado muestra que tenía poder sobre los demonios. Y que al final logra que Jesús le ayude en su dolor.
  2. Examino los elementos personas, lugar, problema y situación que refleje un punto central en el cual gire todo el párrafo. La situación se puede ver desde el punto de vista social y étnico, pues en Tiro y Sidón había una profesía que pesaba sobre ellos, que sería cumplida posteriormente en su totalidad. La mujer era de Caná, Jesús había estado ya en ese lugar, qué hacía esta mujer por allí. Qué la llevó hasta esa regíón. El sufrimiento o atormentamiento de su Hija. Una familia con un enfermo de esta magnitud, realmente pasa por una prueba que no sólo aturde, lesiona. Sería un equivalente a tener a alguien con SIDA en su casa. No había cura para la familia, así que por el atormentamiento (sufrimiento) que pasaba, hizo lo único que quedaba, buscar a Jesús. Su deseo de ser liberada de este sufrimiento en su hija le quitó la vergüenza, pena, caché, y todo lo que le podría impedir en otra situación buscar a Cristo, la hizo persistente hasta lograr su objetivo. El centro de la historia, el motor de la protagonista era conseguir que Jesús liberara a su hija de el demonio que la poseía. Lo logró, y su sufrimiento cesó, porque persistió hasta conseguirlo.
  3. Evalúo qué otros usos puedo dar a esta porción: Jesús tiene poder sobre los demonios. Jesús quita nuestro sufrimientos. Jesús nos ayuda cuando nos humillamos ante él de corazón. Jesús recompensa nuestra fe en él.
En este caso, podría decir que, hay elementos secundarios como el poder sobre los demonios, la humillación, la fe y el sufrimiento. Que si bien son notados por sus palabras, ayudan a exaltar un aspecto que es el de resaltar de esta mujer, su persitencia de buscar a Jesus por el sufrimiento de su hija, un elemento que puede hacer a las personas más duras llegar a los pies de Cristo, le lleva a persistir al encontrar que sólo el puede librarla.

Quiero invitarlos a opinar sobre este análisis, y que puedan aportar más elementos que pudieran usarse en un sermón de esta porción. Gracias, y voten para tener una perspectiva de las versiones que utilizaré en las siguientes entregas.

El Tema

Un sermón sin un tema es como un libro sin palabras. Es como querer darse cuenta de qué trata un libro que no tiene título ni índice. Lo que empezaremos a desarrollar desde ahora, será el pilar fundamental en el desarrollo del sermón en sí mismo. De este punto dependerá lo que habremos de expresar acorde al mensaje del texto que estudiaremos. Aprenderemos a descubrir el tema de un pasaje, no a inventarlo. Conoceremos el flujo de pensamiento de un escrito bíblico, para así poder entender el mensaje real que recibieron sus oyentes, y cómo poder aplicarlo a nuestro tiempo.

Cuando se sabe de qué trata un pasaje de las Escrituras, se tiene el fundamento para preparar un sermón homilético. Este será su guía a través del desarrollo del mismo. Nos dará las pautas que abrirán en los pasos subsecuentes el título, puntos principales y subpuntos. El desarrollo del sermón en su totalidad. La definición del tema es:

Aquel aspecto extenso y general de la verdad, que proporciona las ideas y el contenido de los sermones.

Como ejemplos de temas tendríamos la oración, la adoración, la fe, la persecución, las pruebas, el amor, las obras, la salvación, el pecado y otros. Cada uno de estos temas contienen las ideas claves de muchos sermones. Tomemos por ejemplo "La Oración", He aquí las ideas para tres sermones: "La necesidad de orar", "Cómo orar eficazmente" y "Los resultados de la oración". ¿Ahora puede ver la particularidad del tema? Es tan extenso que se puede hablar muchos aspectos específicos del mismo; como ven, el tema es la oración, pero los tres títulos hablan de aspectos específicos de la oración. Han visto alguna vez en la librerías o bibliotecas cristianas, e incluso en las seculares, que los estantes están distribuidos por temas como de psicología, de filosofía, de ciencia ficción, literatura universal. Todos bajo un mismo tema, pero desarrollan aspectos específicos y particulares sobre ese tema en cuestión.

El tema es general, amplio y suele contener numerosas ideas claves.

Cómo descubrir el tema

Descubrir significa poner en evidencia algo que ya existe. Puesto que el tema de un sermón ya está en el pasaje a partir del cual se prepara, usted se limita a centrarse en lo que ya está en él. No necesita andar buscando el tema por otras partes. En lugar de esto, examine el pasaje de las siguientes maneras.

I. Leyendo un pasaje hasta que su aspecto general de verdad quede claramente al descubierto, y se entienda lo que dice. Esto se puede realzar con los métodos a continuación:
  1. Leyendo varias veces la porción seleccionada.
  2. Leyendo en varias versiones la misma lectura.
  3. Preguntándose de qué trata este pasaje, o sobre qué trata de enseñar.
  4. Reconociendo el flujo de pensamiento del escritor bíblico. Qué quería dar a entender con lo que escribía.
II. Buscando una palabra que se use varias veces en un pasaje, ya que podría indicar el tema. por ejemplo:
  1. Mateo 6:25-30. Preocupaciones, afanes o angustias.
  2. Salmo 37:1-11. La paciencia.
  3. Mateo 2:1-12. Adoración.
Ambas maneras nos indican que es necesario centrarse en el pasaje mismo para descubrir su tema. Aquí debemos notar un principio vital, que al preparar un sermón a partir de un pasaje, hace falta acudir a la Palabra de Dios en primer lugar, y siempre en primer lugar. Ningún libro, comentario o lo que sea puede tomar su lugar.

Hasta aquí la primera entrega sobre el tema. Nos veremos en la próxima, no sin antes dejarles algunos ejercicios para que ensayen el buscar el tema de una porción:
  1. Lea Juan 15:1-8 y note la palabra que se repite en este texto, convirtiéndolo en su tema.
  2. Lea Mateo 15:21-28 y escoja el tema que más correspondería de los siguientes: a) El sufrimiento, b) La persistencia, c) El señorío de Cristo, ó d) La fe.
  3. Lea 1 Corintios 2:6-10 y escoja el tema que usted crea corresponde a la porción: a) Señor de gloria, b) Príncipes de este siglo, c) La sabiduría de Dios, ó d) La madurez cristiana.

El propósito general y específico - 2da parte.

¿A dónde quiere llegar con su predicación? Es una pregunta válida, pero incorrecta al pensar en los propósitos de predicación. La pregunta que debe hacerse es ¿a dónde quiero llevar a mis oyentes? pues ese será el destino final al terminar su predicación. De usted depende que ruta seguirá para llevarlos a salvo y seguros al destino propuesto en el sermón.

Continuamos con los propósitos generales, ya vimos los evangelísticos, doctrinal y de consagración, faltan tres todavía, aquí están para todos ustedes.

Devocional. Este es el sermón que llevará como fin el aumentar el amor por Dios, la intimidad con Él, su fe, su confianza, alabanza y adoración a Dios. Son esas reflexiones que nos ayudan a ver a Dios actuar en nuestras vidas todos los día, que muestran la mano de Dios actuando en otros y por todo el mundo. Por ejemplo: dentro de este blog, hay una sección de "recursos en línea", dentro de estos ítem, hay uno en particular que es, para mí, el ideal en los sermones o reflexiones orientados a la devoción, este es [clase bíblica radial] un ministerio que ofrece en libros y por la web reflexiones diarias como devocionales, contando experiencias y aplicaciones de la vida que nos muestran a Dios en los aspectos más pequeños de la vida diaria.

Ético - Moral. Estos sermones contienen mensajes apegados a normas éticas y morales, que orientan la conducta humana, y nos llevan a seguir la norma de conducta acorde a La Palabra de Dios. Estos podrían confundirse con los doctrinales, pero su diferencia principal radica en que tratan puntos específicos de la conducta y acciones del hombre, no las de Dios o los elementos de la fe. Ejemplo: Mateo 19:3-9. Habla sobre el divorcio, una conducta propia del hombre, y que debe ser normada para el creyente, mostrándole lo que Dios piensa sobre el.

De dar aliento. Estos hablarán sobre problemas, tribulaciones y enfermedades, todos los aspectos que provocan desaliento en el creyente como en el que no tiene esperanza de salvación por su negativa de buscar a Dios. Pero dando soluciones bíblicas a estas situaciones. Todos sabemos cuan difíciles son las muertes de familiares, amigos y personas queridas, y que de no haber consuelo a través de la Palabra, de que serviría predicar también. Dios da consuelo al dolor humano a través de su Palabra, debiendo siempre tener a la mano un sermón para este tipo de ocasiones. Por ejemplo: Juan 11:1-44. Habla sobre Lázaro y su muerte, pero también su resurrección, de todos los aspectos importantes en lo que Dios puedes hacer en la muerte y en la vida, dando aliento a los dolientes como a los no creyentes.

El propósito específico no es más que la aplicación de un propósito general. Es una personalización del mismo propósito general hacia las personas oyendo el sermón. Se especifica la condición moral y espiritual de las personas, así como la económica, social o el aspecto que esté influenciando sobre la vida de las personas en esos momentos.

Así veremos que cada propósito general puede ser asignado a un grupo de oyentes en cualquier circunstancia que esté afectando sus vidas. Dentro de los ejemplos, están los mencionados en el minicurso de homilética, que creo que son claros y contundentes para poder comprender su aplicación. Si no estás inscrito todavía, te invito a hacerlo con tu nombre e email. Les espero en la siguiente entrega de estos artículos lecciones sobre homilética. Dios les bendiga.

Nuestra siguiente entrega llevará algún tiempo para algunos, pues es el principio del ejercicio del arte, que para algunos viene por iluminación, para otros por deducción, y para otros por experiencia. Dejemos que Dios decida entre nosotros por cual de estas formas llevará sus mentes para encontrar el mensaje de Dios expresado en su Palabra. Amén.

[el propósito general y específico]


Esta es una de las partes que no aparece en el bosquejo del sermón a predicar, pero que forma parte de su desarrollo, su génesis. Es tan importante como el tema o el título, aún cuando no se comparta abiertamente, estos nos llevaran a dirigir el mensaje de manera objetiva y con propósito.

¿Cuál sería el propósito que nos hace entrenar fútbol durante un torneo? Lógico, ganar los partidos hasta conseguir la copa. Puedo hacer una analogía aquí, tomando que el fin ultimo será ganar la copa, este será el objetivo principal a lo largo del torneo (general). Cada partido y entrenamiento serán objetivos menores o más específicos, pues incluirá conocer a oponente y estudiar sus habilidades grupales como individuales, llevándonos a hacer estrategia específica para cada partido, y permaneciendo bajo un objetivo general a conseguir (específicos).

De igual manera podríamos comparar una carrera universitaria, en la cual, el propósito general al final de la carrera será obtener un título, pero durante los años de estudio, cada materia a pasar sería un objetivo más específico contenido dentro del propósito general de conseguir ser un profesional.

Los siguientes son los propósitos generales que hay. Durante mis estudios teológicos me pregunté si habría más, e intenté buscar otros, pero no los pude hallar más lejos de la combinación de estos mismos:
  1. Evangelístico.
  2. Doctrinal.
  3. De consagración.
  4. Devocional.
  5. Ético - Moral.
  6. De dar aliento.
Cada uno de estos describen propósitos generales durante una predicación, define la orientación que el sermón llevará desde sus oyentes hasta los resultados que se esperan obtener. Comenzaremos a describirlos brevemente cada uno, y según la necesidad de profundizar en ellos, lo haremos.

Evangelístico. Conlleva un mensaje que tendrá un resultado al final que los oyentes no creyentes en Jesús, sean convencidos de que necesitan de Él y su decisión sea por recibirle en sus vidas como Señor y Salvador. Ejemplo: Hechos 2:14-42. Contiene todos los elementos de un sermón evangelístico, y que al final no sólo logra su objetivo, sino que muestra qué deben hacer para perseverar en el evangelio de Cristo.

Doctrinal. Este tipo de propósito lleva el papel de profundizar en las enseñanzas y doctrinas de La Palabra, y su desarrollo habitualmente es temático, aunque puede ser desarrollado de una manera expositiva o tópica, según el caso. Principalmente contiene la doctrina fundamental que todos los creyentes deben conocer, los cuales no se encuentran exclusivamente en una sola porción de las Escrituras. Por ejemplo: La salvación, La muerte, El Diablo, Los Ángeles, Los demonios, etc.

De consagración. Este tiene como propósito el animar el servicio y dedicación a Dios. Específicamente sirve para ayudar a los oyentes a consagrarse a Dios de manera continua y sincera. Por ejemplo: Romanos 12:1-2. Es un llamado claro a la consagración plena de nuestro ser a Dios.

Hasta aquí con esta primera parte sobre el propósito general y específico, no es mi intención que se entretengan mucho leyendo, sino que lo que lean sea asimilado por cucharadas y no por tazones. Nos veremos en la próxima, Dios les bendiga.

[los oyentes - 4ta parte]

Continuando con los versos 21 y 22, en este punto no pude evitar pensar que este sembrador que "salio a sembrar" era un inexperto, pues todos saben lo que pasaría si la semilla cae en un terreno pedregoso.

Mateo 13:18-23. "18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno." (VRV60).

La forma y costumbre del entonces no era tan elaborada como la de nosotros, ellos esparcían la semilla y ya. Y por consiguiente, "parte" de ella caería en terrenos no aptos, y en donde se se esperaría ni siquiera ir a buscar cosecha. Luego me encontré con otra idea en mi mente, que tampoco el sembrador sale a sembrar cuando la tierra no está lista para ello, y si no estuviera seguro que el invierno comenzaría en su tiempo. En todos los ejemplos de tierra, la semilla germinó y creció, y con el tiempo el terreno dio su resultado inevitable y fatal para las plantas. Hoy en día podemos preparar la tierra, limpiarla, poner y quitar todo lo que nos ayudará en una buena cosecha. No creo que haya sido casualidad que Cristo dejara esta parábola para muchas aplicaciones.

De el seguimiento que demos a esta persona, que recibe el mensaje de Dios, dependerá la profundidad de sus raíces en la Palabra. Exactamente como las palmeras, viven en arena, de playa o desierto, pero no se caen sólo por tener suelo blando. Sus raíces son profundas y amplias, de tal forma que evitan ser raídas y llevadas por la tormenta o un viento suave.
No es suficiente abrir la boca y soltar el mensaje, debemos conocer a nuestros oyentes y facilitarles el entendimiento y profundidad de la Palabra de Dios.

En el verso 22 nos enfrentamos a un reto mayor, pues este llega a profundizar, pero otros aspectos de la vida cotidiana no permiten que de fruto. Es el clásico creyente que no trabaja ni hace nada productivo en la organización de la iglesia. Nos deja un punto clave en el propósito de Jesús para los que oyen su mensaje: "que den fruto". Es clave, importante, el objetivo final. Un creyente que da fruto es un creyente que se reproducirá naturalmente con otros. Ahora, el ejemplo del que no da fruto, pareciera un intento mal logrado, pero podemos cambiar esta perspectiva de la situación. De qué dependerá, nuevamente de conocer al oyente, pues no sabrá que hacer para saltar este obstáculo si no conoce cuáles son los afanes de esta o aquella persona, de esta o aquella congregación. Necesitamos ser observadores, y sensibles a lo que el Espíritu Santo desea que comuniquemos.Oración, oración...

Quiero terminar esta serie del oyente, y análisis de la parábola del sembrador (no es prédica por cierto), haciendo la mención que, si bien es obvia, nos presenta el verso 23 como un oyente ideal. Agrego que el sembrador que salio a sembrar preparó la tierra para este propósito, y las semillas que cayeron en diversos lugares no dieron fruto, y el sembrador no iba a buscar frutos en ellos, pues no era la tierra que había preparado. Esta preparación lleva tiempo, y antes que alguien acepte su predicación, por fuerza tendrá que aceptar a la persona que lleva el mensaje de Dios.

Como predicadores, debemos saber que para que oigan el mensaje, deberá haber alguien que lo lleve, pero este mensajero deberá también conocer a los oyentes para poder hacerles entender con la ayuda de El Espíritu Santo, el mensaje. Llevará la misión de profundizar en la Palabra para que la puedan practicar, y sólo así, llevarán fruto, en grados diversos, pero lo harán.

Dios les bendiga a todos, y nos veremos con el siguiente aspecto a tratar en la elaboración de un sermón, los propósitos general y específico. Hasta pronto. Recuerden recomendar a otros miembros de su iglesia y líderes sobre homiletablog.